domingo, 30 de novembro de 2008

PASIÓN

Unos besan las sienes, otros besan las
manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquél a éste la diferencia es
poca.
No son dioses, que quieres? son apenas
humanos.

Pero, encontrar un día él espiritu sumo,
la condición divina en él pecho de un fuerte,
él hombre en cuya llama quisieras
deshacerte
como al golpe de viento las columnas de
humo!

La mano que al posarse, grave, sobre tu
espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos creadores de tus
sesos.

Y la mirada grande, que mientras te
ilumine
te encienda al rojoblanco, y te arda, y te
calcine
hasta el seco ramaje de los pálidos
huesos!

Alfonsina Storni

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