quinta-feira, 6 de novembro de 2008

A UNA DAMA MUY BLANCA, VESTIDA DE VERDE

Cisne gentil, después que crespo el vado
dejó, y de espuma la agua encanecida,
que al rubio sol la pluma humedecida
sacude, de las juncias abrigado;

copos de blanca nieve en verde prado;
azucena entre murtas escondida;
cuajada leche en juncos exprimida;
diamante entre esmeraldas engastado,

no tienen que preciarse de blancura
después que nos mostró su airoso brío
la blanca Leda en verde vestidura.

Fue tal, que templó su aire el fuego mío,
y dio, con su vestido y su hermosura,
verdor al campo, claridad al río.

(Luis de Gongora) - Sonetos Completos
Clásicos Castalia

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